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¿Qué son las sustancias psicoactivas y como se clasifican?
Las sustancias psicoactivas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son una amplia gama de compuestos naturales o sintéticos que ejercen un impacto significativo en el sistema nervioso, generando alteraciones en las funciones que regulan pensamientos, emociones y comportamiento. Estas sustancias han sido objeto de estudio y debate durante siglos, y su clasificación y comprensión han evolucionado a lo largo del tiempo.
Existen múltiples criterios para clasificar las sustancias psicoactivas. Entre los más comunes se incluyen la categorización según su origen (naturales, sintéticas o semi-sintéticas), su estructura química, su estado legal (legales o ilegales) y sus efectos farmacológicos.
Hasta comienzos de este siglo, las sustancias psicoactivas se dividían en cuatro categorías principales: estimulantes, depresoras, analgésicas y alucinógenas. Sin embargo, esta clasificación resultó ser insuficiente para abarcar la diversidad de efectos y propiedades de nuevas sustancias. A medida que la investigación avanzaba, se hizo evidente que muchas de ellas tenían efectos mixtos que no se ajustaban fácilmente a estas categorías tradicionales.
Para abordar esta limitación, en 2012, Mark Adley, en colaboración con UK Drugwatch, desarrolló la «Rueda de las Drogas». Esta herramienta de clasificación introdujo tres nuevas categorías: sustancias empatógenas, cannabinoides y disociativas, además de mantener las categorías previas de estimulantes, depresoras, opioides (antes analgésicas) y psicodélicas (antes alucinógenas). La «Rueda de las Drogas» permitió una clasificación más precisa y completa de las sustancias psicoactivas según sus efectos.

Foto de www.thedrugswheel.com
En este punto, surge la pregunta central:
¿Qué son los psicodélicos?
La palabra «psicodélico» proviene del griego «psyche» (mente) y «deloun» (manifestar), lo que se traduce como «manifestación de la mente» y fue propuesta por primera vez por Humphry Osmond en 1956 tras las conversaciones que mantuvo con Aldous Huxley en relación a la investigación personal que este último realizó utilizando mescalina. A lo largo de la historia, los psicodélicos también se han denominado alucinógenos, debido a su capacidad para inducir experiencias visuales y sensoriales alteradas. Los psicodélicos son un subconjunto de sustancias psicoactivas que se caracterizan por su capacidad para alterar la percepción, el pensamiento y la conciencia de quienes las consumen.
Hay una amplia gama de sustancias psicoactivas que pueden ser clasificadas como psicodélicos, en tanto poseen la capacidad de inducir estados alterados de conciencia, pero poseen mecanismos de acción diferentes, Los llamados psicodélicos clásicos pueden ser categorizados en tres clases distintas según su estructura química: triptaminas, ergolinas semisintéticas y fenetilaminas. También se denominan “serotoninérgicos” debido a su principal acción farmacológica en el receptor 5-HT2A.

Foto de Kelmendi et al., Curr Biol (2022).
Además de los psicodélicos clásicos, existen otras sustancias que producen efectos psicológicos relacionados, pero que no comparten el mismo mecanismo de acción. Ejemplos de estas sustancias incluyen empatógenos como la MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina), nombrado así por su capacidad de inducir aumento en los aspectos afectivos y sociales, los disociativos como la fenciclidina (PCP) y la ketamina, así como agonistas opioides como la Salvia divinorum, o el kratom.
Los datos recientes sobre la eficacia de los psicodélicos en el tratamiento de trastornos mentales han renovado el interés en sus efectos neurobiológicos y terapéuticos. Esto ha convertido a los psicodélicos en un tema de creciente relevancia en el ámbito médico y científico.
En próximas entregas de nuestro blog, profundizaremos en algunos de los principales psicodélicos, explorando sus efectos y aplicaciones terapéuticas.